jueves, 31 de enero de 2013

Carta para la maestra.

Iba camino a la escuela con mi hija; ella tomada de mi mano mientras yo caminaba erguido y orgulloso por ver que ella comenzaba su primer grado. Se me notaba en los ojos el amor por mi hija, mis esperanzas por su futuro y mi preocupación por su bienestar también se hacían presentes.
La maestra nos recibió en la puerta, se presentó y le mostro a mi pequeña, cuál era su lugar.
Me despedí y después de salir del lugar, me di cuenta que tenía muchas cosas que comentarle a la maestra.
Tantas cosas quedaron sin decirse y por ese motivo me atreví a escribirle una carta que dice así:
Querida Maestra:
Espero que se haya dado cuenta del vestido de mi hija. Se veía hermosa con él. ¿Sabia usted que pasamos toda una semana buscando el vestido adecuado para esa especial ocasión? En el mismo instante en que se lo probó, supo que había encontrado un atuendo especial. Para ella, una sola palabra de usted haría que ese vestido fuera aun más especial y hermoso.
“Así mismo puedo mencionar sus zapatos, los cuales dicen mucho acerca de su personalidad, ya que son firmes y confiables como ella.
También le pediría hiciera algun comentario positivo acerca de éstos.
Espero que en pocos instantes se de cuenta de que ella es demasiado tímida. Sin embargo, cuando la conozca más podrá notar que habla mucho, aunque usted deberá comenzar una conversación. Es importante que no confunda su falta de comunicación con la falta de inteligencia. Una prueba es que mi pequeña puede leer cualquier libro, ya que aprendió a hacerlo desde hace un tiempo.
¿Sabia que ella y sus amigas jugaron a la escuelita durante todo el verano,  y se prepararon para el primer dia de clases? Ella les decía a todas las niñas que podían aprender algo nuevo cada dia, por lo cual les ayudó con su ortografía. Sin embargo, también pensó que usted se desilusionaría de ella porque no sabía cómo deletrear algunas palabras complicadas, pero ahora ya lo sabe hacer.
Por último le diré algo acerca de la noche anterior a ese primer dia. Pusimos su almuerzo en una pequeña lonchera, sacamos su vestido y zapatos especiales, enseguida le leímos un cuento y cerró sus ojos. Le di un beso y cuando salía de la habitación, ella me llamo y me pregunto si sabía que Dios escribía cartas a la gente y la colocaba en sus mentes. Le dije que nunca había escuchado eso, pero le pregunté si había recibido una carta, a lo cual me respondió que sí. Dijo que la carta le decía de su primer dia en la escuela seria uno de los mejores días de su vida. Más tarde esa misma noche, descubrí una nota que había en mi buró, la cual decía así: TENGO mucha suerte por tenerte como mi papa.
Pues bien, Maestra, creo que tiene mucha suerte de tenerla en su clase. Todos contamos con usted. Cada uno de nosotros dejamos a nuestros hijos y sueños con usted ese dia. Y cuanto tome de las manos a nuestros pequeños, permanezca erguida y camine con más orgullo. Ser maestra lleva una gran Responsabilidad.
Mayumbana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario