Iba camino a la escuela con mi
hija; ella tomada de mi mano mientras yo caminaba erguido y orgulloso por ver
que ella comenzaba su primer grado. Se me notaba en los ojos el amor por mi
hija, mis esperanzas por su futuro y mi preocupación por su bienestar también se
hacían presentes.
La maestra nos recibió en la
puerta, se presentó y le mostro a mi pequeña, cuál era su lugar.
Me despedí y después de salir
del lugar, me di cuenta que tenía muchas cosas que comentarle a la maestra.
Tantas cosas quedaron sin
decirse y por ese motivo me atreví a escribirle una carta que dice así:
Querida Maestra:
Espero que se haya dado cuenta
del vestido de mi hija. Se veía hermosa con él. ¿Sabia usted que pasamos toda
una semana buscando el vestido adecuado para esa especial ocasión? En el mismo
instante en que se lo probó, supo que había encontrado un atuendo especial.
Para ella, una sola palabra de usted haría que ese vestido fuera aun más
especial y hermoso.
“Así mismo puedo mencionar sus
zapatos, los cuales dicen mucho acerca de su personalidad, ya que son firmes y
confiables como ella.
También le pediría hiciera
algun comentario positivo acerca de éstos.
Espero que en pocos instantes
se de cuenta de que ella es demasiado tímida. Sin embargo, cuando la conozca más
podrá notar que habla mucho, aunque usted deberá comenzar una conversación. Es importante
que no confunda su falta de comunicación con la falta de inteligencia. Una
prueba es que mi pequeña puede leer cualquier libro, ya que aprendió a hacerlo
desde hace un tiempo.
¿Sabia que ella y sus amigas
jugaron a la escuelita durante todo el verano, y se prepararon para el primer dia de clases?
Ella les decía a todas las niñas que podían aprender algo nuevo cada dia, por
lo cual les ayudó con su ortografía. Sin embargo, también pensó que usted se desilusionaría
de ella porque no sabía cómo deletrear algunas palabras complicadas, pero ahora
ya lo sabe hacer.
Por último le diré algo acerca
de la noche anterior a ese primer dia. Pusimos su almuerzo en una pequeña
lonchera, sacamos su vestido y zapatos especiales, enseguida le leímos un
cuento y cerró sus ojos. Le di un beso y cuando salía de la habitación, ella me
llamo y me pregunto si sabía que Dios escribía cartas a la gente y la colocaba
en sus mentes. Le dije que nunca había escuchado eso, pero le pregunté si había
recibido una carta, a lo cual me respondió que sí. Dijo que la carta le decía de
su primer dia en la escuela seria uno de los mejores días de su vida. Más tarde
esa misma noche, descubrí una nota que había en mi buró, la cual decía así:
TENGO mucha suerte por tenerte como mi papa.
Pues bien, Maestra, creo que
tiene mucha suerte de tenerla en su clase. Todos contamos con usted. Cada uno
de nosotros dejamos a nuestros hijos y sueños con usted ese dia. Y cuanto tome
de las manos a nuestros pequeños, permanezca erguida y camine con más orgullo.
Ser maestra lleva una gran Responsabilidad.
Mayumbana.

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